Después de muchos años de trabajo en escuelas, como asistente educacional, psicóloga de hospital o consultorio, llegué a entender la importancia de no involucrar al niño personalmente hasta no tener en claro quienes son los adultos significativos con los que puedo trabajar. Hasta los 14 años del paciente no entrevisto a un niño hasta no tener un contrato mínimo establecido con los adultos responsables. La primera entrevista con el niño la realizo acompañado por un adulto. Después de conocerme y presentarle el lugar, el chico elige si puede quedarse conmigo a solas, o prefiere quedarse acompañado. El adulto entra al consultorio con el niño, esto se repite hasta que el paciente esté en condiciones de quedarse a solas. Esta posibilidad me da una infinidad de datos sobre el niño, por ejemplo cuanto tiempo necesita para relacionarse con una situación o persona extraña. También me habla sobre la modalidad en que el adulto lo lleva a conocer el mundo externo, a distanciarse de él, si puede acompañarlo hasta que se sienta seguro. Por ejemplo: padres que se fastidian porque el niño tiene desconfianza y no quiere quedarse solo; otros se sienten celosos por creer que el niño me elige a mí y no a ellos. Una niña de 8 años concurre a la entrevista con su madre, el motivo de consulta es la dificultad que tiene para relacionarse con el mundo externo , les planteo la consigna y la niña elige quedarse con su mamá, se sucede entonces un escena entre ambas (la madre quiere que se quede sola), que concluye con llanto en la niña y fastidio en la madre. Cuando la niña empezó a elegir quedarse sola, la madre decidió que la niña padecía una fobia igual a la de ella y la sacó del tratamiento para llevarla a su terapeuta, sin darnos la oportunidad a la nena y a mí de hacer una despedida. Comienzo por realizar una hipótesis diagnóstica para determinar el punto de urgencia. Para desarrollar esta hipótesis (sobre todo en niños se trabaja sobre hipótesis diagnóstica, ya que está en pleno desarrollo) necesito saber: Motivo de consulta Quienes sostienen al niño formalmente Estructura cognitiva, en qué momento de su proceso de pensamiento está, si es acorde a lo esperado para su edad y cuales son las funciones que están más desarrolladas y cuales disminuidas. Registro de sí mismo del niño, sistema defensivo prevalente, recursos internos, relación con el otro. Estilo de vínculo predominante en el sistema familiar. Características culturales a las que pertenece (origen, medio social, códigos relevantes). Siempre tengo en cuenta la demanda planteada por los padres y lo que pide el niño, habitualmente no coincide. Tomo el tiempo desde dos perspectivas: Para evaluar el proceso de maduración, conductas esperables para un desarrollo habitual. Como vectores sobre los que trabajo, junto con la relación del niño con el espacio , utilizándolos como herramientas para crear una matriz que contenga la continuidad del proceso. Esto me permite: Hacer una devolución a los padres de la situación en la que nos encontramos con el niño, que aspectos no se ajustan a lo esperado para su edad, cuales son los recursos más importantes con los que contamos en relación a la familia y a las posibilidades del niño. Esta exposición la hago con ejemplos que ellos me hayan relatado, situaciones que se hayan producido durante las entrevistas o material que extraigo de las técnicas diagnósticas. Plantear una prioridad en el tratamiento de las dificultades, y las interconsultas necesarias en caso de compromiso de la salud o seguridad del niño. Contarle al niño lo que observo, chequear con él si lo reconoce en sí mismo, tanto las posibilidades como las dificultades y establecemos en conjunto una jerarquía temas que considera más urgentes, por ejemplo, dificultades con compañeros de escuela, miedos concretos, dificultad de controlar sus impulsos. Explicito claramente a los padres que aspectos de la personalidad estoy trabajando con sus hijos para que aprendan a observar pautas de comportamiento que voy descubriendo en la terapia. Me ocupo de que las sesiones de orientación a padres sean un espacio para pensar, registrar que les produce lo que hace su hijo y acordar estrategias posibles para mejorar el contacto. Hay un tiempo cronológico y un tiempo psicológico para poder trabajar. A veces el niño repite un juego o un dibujo durante meses, y no termina de aparecer la figura de la situación en la que se encuentra, es posible que no haya energía suficiente para que se arme esa figura, o que se relacione con un hecho amenazante, que necesita de tiempo para que emerja o encuentre su forma. Esto requiere de un tiempo de espera y sostener la ansiedad de los que rodean al niño, ya que es probable que mientras esto sucede, y el paciente va tomando contacto con esos aspectos propios, se agraven sus síntomas o no se modifiquen. El consultorio y la sesión se convierten entonces en un laboratorio donde se puede experimentar, hacer juego de roles, dramatizar aspectos polares de la personalidad, etc. Yonteff describe en la Terapia Gestáltica los siguientes aspectos: El aspecto fenomenológico, o sea centrarse en lo que está ocurriendo, sin pretender cambiar nada. Simplemente prestando atención a lo que ocurre. El aspecto existencial de la relación del terapeuta gestáltico con su paciente, en donde el contacto es altamente privilegiado y la actitud activa del terapeuta es fundamental La concepción teórica basada en el enfoque gestáltico anteriormente citado. A los aspectos citados debe sumarse en el caso del terapeuta infantil una relación con el niño de asimetría insuperable . Es importante acompañar al niño en su proceso del darse cuenta, teniendo siempre presente esta asimetría. En observaciones realizadas por la Lic. M.Rosa Sasia de Ríos “hasta la edad de 5 o 6 años la criatura no tiene interiorizadas las interrupciones que disminuyan su contacto y autoestima, no tiene problemas con aspectos contradictorios de sí mismos. El problema está afuera” “La función de contacto es el proceso de diferenciación e indiferenciación del niño y la interrupción de contacto como factor que aliena las posibilidades de desarrollo de la criatura.” En la Terapia Gestalt con niños, tomamos las actitudes de resistencia al contacto como fases de desarrollo necesario, son momentos evolutivos, formas de resolución de situaciones de conflicto, que pueden ser exitosas en sus fines, como el saber confluir en un grupo para fines más abarcativos como pertenecer a un proyecto, o deflexionar en una situación de extremo sufrimiento hasta encontrar la distancia para poder hacer contacto con lo que el hecho le produce. En el espacio terapéutico lo que más nos interesa es la manera en que toma contacto con su medio ambiente, colaboro en la expresión de las emociones de forma gráfica, plástica, corporal. La búsqueda es echar a andar el proceso de contrucción-destrucción de una figura-fondo y no la producción de una gestalt fija Como estrategia parto de los aspectos saludables de su expresividad para llegar a zonas de dificultad. En este caso se plantea claramente la utilización de la resistencia al contacto como protección a su integridad psíquica. Bibliografía *Larrea, Viviane Elizabeth, Material extraído de “El Concepto de Espacio y Tiempo en la Clínica con Niños”, Una Mirada Guestáltica. Febrero de 2001. *Sasia de Ríos, M.R., Psicoterapia Gestaltica para niños, Centro de Estudios Gestálticos y Técnicas Psicoterapéuticas, Buenos Aires, junio de 1983. *Lalin, A y Sasia de Ríos, M.R., fragmento de conferencia ofrecida en la Universidad de Belgrano, 1982. * Badier, A. Revista Figura Fondo, *Yontef, G. Assimilating diagnostic and psycoanalytic perspecives into Gestal Therapy. The Gestalt Journal Vol II num.1, p.20, New York, 1988.
Viviane Elizabeth Larrea
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