Gurruchaga 1168 · Ciudad de Buenos Aires · Tel/Fax: (54-11) 4772-9865

 
 
EDICIÓN 30
ver indice ›
 
  Sobre certezas e incertidumbres, los aconteceres del camino
Sustrato teórico del taller teórico vivencial ofrecido en el II Congreso Latino en Maceió, Brasil, en 2004

Myriam Sas de Guiter (*)


Quiero compartir con ustedes mis elaboraciones para un taller que ofrecí en Maceió, Brasil, en Octubre de 2004  al que que llamé "Sobre certezas e incertidumbres, los aconteceres del camino".-
De hecho lo llevé a cabo... pero no como lo había planeado. A la hora indicada me presenté en el lugar asignado  pero le habían dado el lugar a otra persona...nadie sabía indicarme donde se daría mi taller. ¡Gran incertidumbre!  Ya sumaba entonces dos incertezas, dónde se haría y si vendría alguien, ya que no había indicaciones precisas.... Posteriormente lo dí, teniendo que adaptarlo a nuevas circunstancias. Hoy deseo participarles a ustedes las bases teóricas de aquel taller, que me ayudaron a transitar dicha incertidumbre...

En la actualidad más personas están preocupadas por lo incierto y la idea de lo estable es cada vez más lejana.
En un momento histórico difícil, como el que estamos viviendo en el mundo, cómo hablar de lo cierto y de lo incierto cuando la cualidad de lo a salvo ha cambiando tanto?. En el mundo próximo, en el mundo íntimo, la seguridad puede ser obtenida por nuestros modos de procesar la información que recibimos o  por las posibilidades del afecto amoroso y en el mundo amplio necesitamos incluir nuestra reacción a una gran incertidumbre  ya que  algunos significados sobre la esperanza en la capacidad humana de amor y compasión están cambiando.
Dice P. Lichtenberg (en un trabajo aún no publicado)" la confianza y el sentido de seguridad son formas de sostén con los que cuentan las personas cuando actúan en el aquí y ahora. Una persona con esperanza, con confianza, requiere menos sostén del exterior porque puede tomar del fondo, de su propio repertorio de conductas y de sus posibilidades de experiencia para atender la problemática de su presente."
Sostener y  ser sostenido, están en el fondo de la seguridad "La experiencia de ser sostenido por otro y ser capaz de sostener a alguien está considerada como la base de la ética" dice Silvia Amati en su artículo "Alienación y ética". Contar con esa certeza es, sin dudarlo, nutriente.
Introduzco aquí una equivalencia entre seguridad y certeza, en tanto lo cierto, lo que sabemos que  acontece o acontecerá, aunque no siempre sea grato, nos provee de una expectativa de marchar sobre terreno conocido.
La seguridad remite a una gestalt fija, en el planteo de Perls, Hefferline y Goodman, en tanto que con la palabra fe estos autores se refieren a contar con esas experiencias interiores (a las que alude Lichtenberg). Seguridad y fe: dos aspectos opuestos que describen el permanecer en  pautas que pueden ya estar  empobrecidas, o en avanzar a noveda­des, contando sin embargo con algo de lo redun­dante  ,de lo repetitivo, para  poder dar paso hacia lo diferen­te o novedoso.
Cuanta más incertidumbre en el mundo, más necesidad de adquirir plasticidad pero no a costa de superficiali­dad, de una adaptación resignada. La idea de resignar próxima a la "adaptación a cualquier cosa" como dice S. Amati­, desdibuja la persona y la torna endeble en circunstancias autoritarias De hecho ro­dear­se de "cer­ti­dum­bres" nos deja  inca­paci­tados frente a las con­tin­gen­cias. La configuración neu­rótica de cer­tidum­bres angosta nues­tra mirada y nos aleja de la ade­cuación creativa que proponen F. Perls y P. Good­man. Nos aleja de la capacidad de reordenar los significados asignados y elaborar sobre una situación nuevos pasos. Necesitamos aumentar el conocimiento de nosotros mismos, para mantener una conexión con el mundo, donde no nos sobreadaptemos y tengamos que resignar algunos de nuestros más valiosos rasgos.
En tiempos inciertos necesitamos rever  nuestro equipaje de  ideas habituales y de “clichés" que pueden  no ser ya operativos. Los modos de conocer que hemos elaborado, inciden en la mirada de nuestros temas cotidianos y en sus soluciones. 
Vivimos en una red de informaciones y consensos cuya validez  se mantiene a lo largo del tiempo.  Percibimos  lo nuevo de modo que se adecue a lo que ya constituye nuestro modo de proceder y es difícil desistir de lealtades  ligadas a pautas de seguridad que hemos organizado para nosotros mismos .

Incluyo ahora un espacio para reflexionar juntos:
¿Qué es certeza para cada uno de nosotros? Les propongo buscar una definición personal y pensar en un ejemplo. También reflexionar sobre cuáles son las emociones que experimentan ustedes,  lectores, ligadas a la certeza y a la incertidumbre, a la claridad y al  desconcierto.
¿Cuáles  son nuestros modos de adquirir certezas?
a nivel del conocimiento, ¿qué equilibrio hacemos entre lo urgente, lo importante, y la posibilidad de acceder a un enriquecimiento de puntos de vista?
a nivel de los vínculos ¿cuáles son nuestras experiencias respecto a la  lealtad, a sostener la originalidad, a la adaptación o a diferenciarnos?
Veamos las contribuciones de algunos pensadores contemporáneos:
Dice  Rollo May
La validez de lo que creemos depende de nuestra disposición a incluir lo que acontece en nuestra teorías previas, de unirnos a otros en una validación consensuada para no estar solos en nuestra apreciación individual.
 Empleamos también la   generalización de nuestro criterio como si fuera el único, hacemos de la generalización un instrumento de nuestra certeza,
Las ideas de Gregory Bateson sobre la dinámica del conocimiento y del aprendizaje también nos aclaran sobre la dinámica de la certeza y de la incertidumbre, con sus conceptos que  describen procesos del conocer: la redundancia, y  la recursividad, entre otros.
 Nuestra búsqueda de seguridad  se desarrolla sobre lo redundante, sobre la inclusión de algunos hechos que nos permitan previsibilidad;la cualidad de lo redundante nos ofrece en la repetición una base para avanzar. Así mismo, los significados que aplicamos "redundantemente" constituyen una red de sostén, pero si no contemplan nuestras circunstancias presentes pueden  disminuir nuestra capacidad de iniciativa. La redundancia  dice Bateson ofrece un conocimiento tácito sobre el mundo en que vivimos. Lo necesario es el entrelazamiento del cambio y la permanencia.
Otro movimiento procesal del conocimiento que también señaló Bateson, es la recursividad, que indica un modo del conocer que revierte sobre situaciones vividas.
La  recursividad obra de modo  tal que una situación aunque sea repetitiva nunca volverá a ser la misma Si refuerza la aflicción o si agrega nuevas expectativas siempre habrá un fondo que ya tiene alguna información, nunca comenzamos desde el comienzo,  cada vez lo nuevo se adhiere a lo que ya teníamos. Podemos nutrirnos y modificar si aprendemos algo en cada vuelta, si bien también podríamos quedarnos reforzando lo previo y así quedar estancados o "pegados" al pasado. ¿Hay entonces un aprendizaje?, Éste es el mensaje esperanzado, la posibilidad de aprender de la experiencia, es lo que propone la Gestalt.
 El aporte gestáltico es significativo en tiempos de confusión y sufrimiento, porque puede ayudar a la persona a desarrollar ese fondo de seguridad  ya que acompaña a limpiar la percepción, a diferenciar "su" lectura de "una lectura nueva", que podría llegar a ser suya.
Pedro de Casso en su libro "Gestalt, Terapia de autenticidad" (Ed. Kairos) hace notar cómo las vicisitudes que vivió F. Perls acentuaron su concepción de la adecuación creativa en la persona.
 En tiempos de incertidumbre la capacidad de la duda y de ser menos predecidles  es un instrumento significativo. La disposición de la persona a encontrarse con lo novedoso y los cambios a alcanzar, requieren de la espontaneidad y de la deliberación; dos instancias muy señaladas por Perls.
En síntesis para advenir a lo incierto necesitamos acrecentar la experiencia de sostener y ser sostenido: el fondo de seguridad; más la redundancia: predeci­bilidad de algunos sucesos dentro del marco más amplio de otros; más el conocimiento de uno mismo. No siempre nos es dado disponer de todas estas posibilidades.
Es verdad que no podemos comparar este nivel privado y reducido con los niveles catastróficos a los que nos someten hoy muchos incidentes de nuestra realidad. Pero estoy hablando en términos de prevención y hablar de prevención es hablar de crecimiento y de una dosis de esperanza.
Un bajo nivel de comprensión de las situaciones produce un bajo nivel de recursos para solucionarlas. Se trata de reinstalarse en el proceso de búsqueda, de ser conscientes de nuestra vulnerabilidad, de nuestra indefensión en ciertas situaciones y también de nuestra  capacidad de develar lo que acontece,  para producir algunas soluciones creativas.
Observo que muchas veces la puesta en valor de las emociones no ofrece una mejora estable. Una redefinición de sí mismo requiere no sólo el  aflorar de las emociones sino el reconocimiento de los pensamientos que las acompañan. Los procesos expresan nuestras necesidades y nuestros vínculos. Por ejemplo, alguien que dijera: "para preservarme necesito mentir" (conclusión a la que ha llegado, fruto de vínculos autoritarios) pero que también contará con otra conclusión (emociones e ideas sumadas) "Para preservarme puedo compartir”, tendrá la capacidad de crear nuevas respuestas.
He estudiado los modos en que las personas quedan aprisionadas en sus modalidades de acción y en sus pensamientos.  La revisión de estos caminos que excede la intención de este artículo, permite:
iIr de  la adaptación a la  diferenciación y de allí a la adecuación creativa;
iTransitar de la certeza a la incertidumbre, ocasión en que  la persona podrá aprovechar condiciones aún desconocidas o negadas, que están en su fondo.
iDar un paso desde la lealtad a pautas ya carentes de significado, a la originalidad y la creación para nuevas circunstancias... para así organizar nuevas lealtades.
En las tres circunstancias  hay un grado de incertidumbre en el que es preciso entrar; vale la pena arriesgar para "subir", es decir para permitir un salto a un nuevo nivel, una evolu­ción psicológica a un estadio ético donde podamos producir más respuestas para no someternos, pa­ra no ceder ante vínculos autoritarios; con más armon­ía entre canti­dad y cuali­dad, y mayor cohesión inte­rior, de modo que podamos evitar el dete­rioro que produce la rela­ción con los otros, desde los aspectos menos diferen­ciados de nosotros mismos.
La captación de nuestros propios recursos reconstruye ese fondo de seguridad que necesitamos.


(*) Myriam Sas de Guiter, es Lic. en Psicologia, UBA, y Secretaria Científica de AGBA



ENFOQUE GESTÁLTICO Edición 30 Otoño 2006


 
Asociación Gestáltica de Buenos Aires l 2007