|
|
Reflexiones de una adolescente sobre Cromañon
Malena Fainsod - 14 años
Fuego, ruido, ceguedad…
¿Qué pasó? ¿Cómo pudo cambiar todo en un segundo? ¿Como no pudimos darnos cuenta? ¿Cómo nos cuesta tanto ver? ¿Por que cerramos los ojos? ¿Por qué? ¿Como llegamos al extremo de que 194 corazones dejen de latir para entreabrir los ojos? ¿Por que ellos tuvieron que pagar un precio con el que cargamos todos?
Muchas preguntas, dudas, bronca y reproches hoy tienen que servir de algo.
El fuego esa noche se desato sin control, arrasó con todo lo que encontró a su paso, no pidió perdón, no le importo nada… el fuego ardió con tanta fuerza como la que hoy debemos tener. El fuego que ese 30 de diciembre acabó con tantas vidas hoy tiene que ayudarnos a iluminar, darnos calor y demostrarnos que todavía hoy las cosas pueden cambiar.
A partir de ese día todos somos sobrevivientes, somos espíritus tratando de entender que fuimos monstruos casi sin darnos cuenta. Pero es ahí donde me sorprendo y me doy cuenta que una pequeña llama queda viva dentro de cada uno de nosotros, muy dentro, casi escondida, nos da fuerza para luchar, para pelearla, para entender y tratar de cambiar las cosas.
No hace falta buscar culpables, yo creo que todos cargamos con un poco de responsabilidad y eso nos asusta mucho y nos vuelve a enceguecer.
Abramos los ojos, dejemos salir las lágrimas, permitámonos hacer justicia por 194 seres humanos que hoy ya no están y por nosotros también.
Demostremos que esos 194 corazones que ya no están, galopan con fuerza dentro de cada uno de nosotros.
Demostremos que esos 194 corazones murieron con dignidad.
Animémonos a cambiar las cosas, porque es lo único que ira sanando día a día las heridas que hoy no dejan de sangrar.
ENFOQUE GESTÁLTICO Edición 30 Otoño 2006
|