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Quiero amarte
sin absorberte
Trabajo presentado en el IV Congreso de Psicoterapias
Mónica Nigro (*)
El paraíso perdido deja atrás el jardín del Edén, es un cuento que alude a la maduración del hombre, no del pecado; sí del nacimiento de la conciencia. El hombre es conciente de la responsabilidad; de hacerse cargo de sus decisiones en cada aquí y ahora de su existencia. La vida humana es más complicada que la vida de los animales, ya que estamos alertas de las elecciones que hacemos; y cuanto más auténticos humanos somos, tanto más complicada se hace nuestra vida.
Los seres humanos podemos sentir la dimensión de dolor, sentir pérdida de un ser querido, deseos, frustración, celos, discriminación y también somos capaces de sentir amor, felicidad, esperanza, logros, fidelidad y creatividad.
El hombre es la única criatura viviente que hace el amor cara a cara ya que a él le importa quién es su pareja; compartiendo con ésta el amor; la intimidad y el placer, en un acto de coraje vulnerable.
Amar a otro es un acto de coraje que me convierte en vulnerable ante mi mismo en presencia de otro significativo para mí.
“Sé conmigo” dice Gabriel Marcel quien resume en dos palabras el profundo sentido de compartir con otro. Expresando mucho más que una co-presencia física, gustada, influida y sobre todo aprendida en solidaria aventura. Digo aprendida porque la presencia del otro me invita a “trascenderme”, abandonar la “pre-ocupación” por mi mismo, mi fascinado interés por mi persona.
Es un hecho que se crea poco a poco una sentimentalidad que no implica igualdad de criterios.
La persona trata de hacerse comprender y comprender al otro, en una cada vez más auténtica comunicación, para adquirir el regalo muy preciado que es: “confianza en compañía”.
Aceptando tanto el vínculo de dependencia mutua y madura como la pérdida de fantasía de una unión “ideal”, Jannine Puget lo llama “Nivel de comunicación sano o creativo”.
La pareja se convierte en un puente “natural de confianza, respeto y apoyo” que necesita a la vez la dependencia e independencia para formar una interdependencia donde ambos ganaremos.
Vivimos hoy en día en una época que requiere la utilización al máximo de nuestras habilidades, recursos e inteligencia. “Dos cabezas son mejor que una” dice Frank Cardelle. Y lo que no necesitamos en estos tiempos de polarización ricos vs pobres, fundamentalistas vs humanistas, europeos vs latinoamericanos; es enfrentarnos solos. Se hace evidente que a menos que empecemos a juntar nuestras energías hacia objetivos comunes, esta disparidad continuará fragmentando nuestras vidas.
Las estadísticas arrojan cifras muy serias: las posibilidades de que un primer matrimonio acabe en un divorcio es de 67%, la mitad se produce en los primeros 7 años. Los segundos matrimonios es del 10% más alto o sea el 77%.
“La necesidad neurótica de querer demasiado” tiene algunas características:
• Compulsiva
• Imperiosa
• Sin espontaneidad
• Inflexible
• Incapacidad de quedarse solo
• Dependiente, que la torna agobiante pegajoso y
esclavizante
• Resentimiento, esclaviza su pareja y luego lo acusa de esclavizador
• Utiliza al otro sin vincularse
• Insaciable, que lo hace voraz, codicioso y tiene afán de consumista
• Celos desproporcionados al peligro, “solamente
debes amarme a mi”
• No es conciente sobre su exigencia
• Desprecia y desconfía del otro
• Soborno al otro, “te doy para que me des”, “como yo te amo tu tienes que sacrificar todo por mi”
• “Pobrecito de mi”, “debes amarme porque estoy
indefenso”, “debes amarme porque sufro”
• Contabilidad mental, se creen que se les paga poco por todo lo que hicieron o hacen, se sienten poco o injustamente remunerados
• Intenta reparar de un pretendida ofensa: apoyándose en una culpa provocada. Se pretende reentabilizar un sufrimiento real o imaginario las mujeres que desbaratan o descubren la infidelidad y pretenden un auto o un viaje. Otro ejemplo pueden ser los varones que depositan el cuidado sexual en su mujer y cuando aparece el DAP TEST positivo se muestra ofendidos
• Amenazas o venganza
• Desvalorizar o ridiculizar u obligar a otro sistemáticamente todo lo que haga diga o consiga la otra persona
• Invitar a la pareja que lea los puntos anteriores advirtiéndoles que en ellos se describen exactamente la actitud que el o ella adopta hacia el otro.
Esta última opción suele provocar un efecto fulminante desatando consecuencias previsibles: estar SOLO y sentirse “abandonado” por el otro creando una muralla particular de egoísmo e incomunicación.
La pareja está escondida en el centro de esa muralla. El terapeuta tiene que descubrir; con ellos lo que está sucediendo, sacar el problema; la crisis que están atravesando; a campo abierto.
Joseph Zinker terapista gestáltico con basta experiencia en el tratamiento de parejas las define como “un grupo interrelacionado de sub-sistemas funcionales, ligados temporalmente”.
Basándonos en esta definición el terapeuta ve a la pareja en su proceso, con sus intereses y sus necesidades. Nuestro objetivo será el de aprender juntos a focalizar su atención en su proceso interactivo; que se desarrolla en el campo común.
Es el lugar en que las interacciones se dan fácil y repetidamente. Los conflictos como así también las ideas, valores, objetivos similares proporcionando estabilidad, hábitos y formas familiares de hacer las cosas.
Somos facilitadores del darse cuenta y el cómo cada uno de ellos autobloquean y bloquean su proceso. La pareja tiene la oportunidad de comprender más acerca de su situación; de formar figuras claras; de cerrar asuntos pendientes y experimentar en la sesión nuevas conductas y sentimientos.
La acumulación de información no conduce necesariamente al saber
El terapeuta de pareja tiene que hacer un salto cognitivo y perceptual para ver a la pareja como una gestalt: como una “Unidad de enlace recíproco”. Sabiendo que todo dato que se refiera a los individuos no nos da información de la pareja; ya que perdemos la noción de estructura.
Cada participante de la pareja construye su realidad de acuerdo con su propia subjetividad y con las peculiaridades con que organiza el proceso cognitivo, proceso de las sensaciones y de los sentimientos.
“La capacidad de amar se aprende en la infancia” dice la terapeuta española Elena Ochoa. Un ser humano se construye y se desarrolla a través de su relación con los demás.
No importa el camino que recorremos sino la actitud con la que caminamos. Una pareja emocionalmente inteligente sabe comprender y respetar al compañero/a y a la relación. Aceptando que esta en un proceso de transformación que nace con el enamoramiento, crece, se desarrolla; se adapta al cambio ya sea social o al ciclo vital.
El terapeuta es un convidado de piedra que observa fenomenólogicamente las interacciones del sistema para llevar a cabo por lo menos tres objetivos principales:
1. Transformar una estructura rígida a lo mas flexible posible para facilitar un cambio.
2. Buscar la autorregulación del sistema, a través del contacto directo entre sus miembros y expandir los limites permitiendo atravesar la vergüenza para transitar la confianza en compañía.
3. La pareja que ha producido un cambio lo preservará proveyendo una nueva matriz realizada por ellos, válida para otras circunstancias difíciles que van a experimentar.
Las crisis que atraviesan y los atraviesan se convierte en un estado de cosas más o menos continuo, formando parte del vocabulario de su cotidianeidad.
Peligro y oportunidad se aplican al mismo tiempo; reestructurando las formas de vida de las personas y de sus parejas.
Las parejas se hacen responsables de responder a sus presentes circunstancias con mayor flexibilidad creatividad y con menos miedos al mostrarse vulnerables ante el otro.
Cuando escribía este trabajo para el IV Congreso me acordé de lo que nos enseñó Virginia Satir: que la eficacia terapéutica depende de nuestra eficacia como personas, que hay algo más allá de la técnica que depende de nuestra capacidad de contactar con el otro.
Decía “Cuando yo veo esa lucecita en los ojos del otro Ah! Sé que hice contacto”.
Quiero cerrar recordando la poesía escrita por ella:
El contacto intimo. ED Concepto México, 1976, “Mis Metas”
Quiero amarte sin absorberte,
apreciarte sin juzgarte
unirme a ti sin esclavizarte
Invitarte sin exigirte,
dejarte sin sentirme culpable,
criticarte
sin herirte,
y ayudarte sin menospreciarte.
Si puedes hacer lo mismo por mi
entonces nos habremos conocido
verdaderamente y
podremos beneficiarnos mutuamente.
(*) Mónica Nigro es Lic. en Psicología y Coordinadora del Departamento de Parejas de AGBA.
ENFOQUE GESTÁLTICO Edición 31 Invierno 2006
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