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Gurruchaga 1168 · Ciudad de Buenos Aires · Tel/Fax: (54-11) 4772-9865 |
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Sonrisa que espera. Dolor, miedo y vergüenza en Odontología
María Gudiño (*)
Dolor mío,
me arrodillo ante tu espejo.
Eres rebelde.
Hay amaneceres temidos, aquellos en que nos despierta el dolor. Piel, entrañas y emociones se alteran. Este visitante se hace figura en la vida.El dolor acontece en las vísceras, en los sentimientos y en la conciencia; altera el carácter, la voluntad y las decisiones. No es simple éste huésped, cuando invade inhabilita, y cuando pasa se siente una real felicidad.No es mi intención cuestionar a los especialistas en dolor físico, pues son ellos los verdaderos artífices de las investigaciones y los aciertos de las medicaciones y los tratamientos adecuados.El propósito de mi comentario es orientar al profesional, al alumno, al paciente y a la familia de aquel que aquí y ahora sufre. Para, en el rol en que me encuentre, saber darme cuenta cómo vincularme con el dolor del otro y también saber a quienes tengo de apoyo para mi alivio.El dolor el miedo y la vergüenza provocan emociones comunes al estudiante, al profesional, al paciente, al que acompaña. Es decir, son inherentes a los seres humanos.
Alumno, docente y paciente frente al dolor:
De acuerdo a donde estemos ubicados en las distintas situaciones que nos toquen vivir, adquirimos distintas posturas. Según la educación, las costumbres y las motivaciones, corremos el riesgo de olvidarnos del otro que en ese momento sufre.Yo, como alumna de Odontología me confronto con valores para comunicarme y estar frente al dolor.
Cómo me dirijo al compañero, cómo catalogo a los docentes, cómo me proveo y cuido de los instrumentos y materiales, cómo acepto al paciente que nos sirve para el aprendizaje en las demostraciones, cómo doy las explicaciones pertinentes a quién lo acompaña.
Es decir, como alumno tengo la posibilidad de ser o aprender a ser persona responsable, interesada y comprometida.
Como docente tengo diversidad de formas para comunicarme con alumnos pacientes o familiares.
Existen, mas allá de los numerosos profesionales dedicados, serios y con actitudes morales relevantes, aquellos otros que ejercen el poder desde conductas insolentes, intolerantes y manipuladoras, entre otras.
Si eso nos ocurre como docentes estamos olvidando que el alumno nos necesita centrados, condescendientes y dispuestos a transmitir el conocimiento adquirido de los libros y básicamente de la experiencia.
No es necesario el desequilibrio del poder, porque entonces es el alumno el que toma malos datos y adquiere hábitos inadecuados de comportamiento. Este docente equivocado ignora el propio dolor, miedo y vergüenza, porque no es figura en su vida en ese momento,
El tercer involucrado en ésta relación es el paciente, que llega a la consulta. En general con dolor, miedo y vergüenza, aunque no lo muestre abiertamente. Sabemos su realidad aquí y ahora. Debemos responsabilizarnos de ésta situación como curadores de esa dolencia que el otro padece.
Es muy importante para el paciente que viene a la consulta Odontológica, alivianar su carga con nuestras actitudes.
Es, sin duda, un intercambio de confianzas: confía en mi, confío en usted, en ustedes deposito mi confianza.
A partir de ese primer encuentro se desarrollará la respuesta esperada, por cada una de las partes.
La sonrisa debe ser el vehículo de toda relación paciente-prestador, metafóricamente me refiero a la actitud de cada uno para el trato único posible de una prestación Odontológica: profundo respeto, responsabilidad y empatía.
En todo trato humano se espera y se reclama lo mismo, no es novedad. Puedo ir de compras y no tener empatía con el vendedor, pero será muy difícil aceptar una prestación odontológica o efectuarla, si en la relación con ese otro no prima la confianza.
Es una mutua entrega, cualquiera sea el sitio que me toque en éste vinculo.
(*) María Gudiño es alumna del segundo año de la Escuela de
especialización en Gestalt. El trabajo presentado fue realizado
por la autora en el Taller de Escritura que dicta Laura
Miserendino en AGBA.
ENFOQUE GESTÁLTICO Edición 31 Invierno 2006
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