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Un relato a propósito del Congreso
Cuqui Ríos (*)
En el X Congreso Internacional de Gestalt y III Congreso Latino de Gestalt que se realizará del 24 al 27 de Mayo del 2007 en Villa Giardino, Pcia. de Córdoba contaremos con la presencia de profesionales de diversas partes del mundo.
Entre quienes nos han confirmado ya su asistencia se encuentra Jean Clark Juliano, reconocida psicoterapeuta proveniente de Brasil.
Empezando a disfrutar anticipadamente del encuentro, me gustaría compartir con ustedes algunos párrafos pertenecientes a su libro “El arte de restaurar historias, un diálogo creativo en el desarrollo personal”.
Jean nos dice “Contar y oír historias es una de las formas de transmitir conocimientos, experiencias, enseñanzas y emociones”.
La autora considera que el crecimiento personal ya sea en un camino de autoconocimiento o en un proceso de psicoterapia está íntimamente ligado a la posibilidad de contar nuestras historias. En los relatos de las personas constata la presencia de un fenómeno que llama “hipótesis básica” y consiste en las creencias que colorean nuestras percepciones y por ende la construcción de nuestros relatos.
“Una frase, un refrán, un mito pueden definir el miedo de cada persona y su consiguiente evitación. Puede ser algo del estilo no nací para ser feliz, mi destino es quedarme sola, para mí nada es seguro.”
El psicoterapeuta observa cómo la persona guía su vida conforme a sus hipótesis básicas y trabaja con eficiencia en la dirección de convertir en realidad su profecía, creando sus propias condiciones para ir al encuentro de aquello que teme o que desea.
“Durante el proceso terapéutico hay un continuo paseo por estas historias, esta vez en compañía del terapeuta. Comportamientos que comenzaron como un ajuste creativo se tornan ahora en una defensa anacrónica, fuera de tiempo y de espacio, que la persona precisa evaluar si está preparada o no para descartarla.”
A manera de homenaje y a partir de las enseñanzas de Jean, acerco el siguiente relato y algunos comentarios...
La historia del príncipe que se convirtió en sapo
Había una vez un hermoso príncipe. Todas las jóvenes de su reino estaban enamoradas y querían casarse con él. También una horrible bruja lo quería para sí. Pero el príncipe se negó y ella se enojó muchísimo. Y entonces le dijo: “Si no te casas conmigo no te casarás con ninguna otra.” Y mirándolo fijamente afirmó: “Te vas a convertir en sapo”.
Al oír esto el príncipe se asustó, tuvo miedo y le creyó. Inmediatamente se convirtió en aquello que la palabra hechicera había nombrado. Se convirtió en sapo y se olvidó que era príncipe. Se vio reflejado en un espejo y se espantó.
“Soy un sapo. ¿Qué estoy haciendo en casa de un príncipe? La casa de un sapo es el charco.”
Y con estas palabras se fue saltando en la dirección del charco. Finalmente se sentía de nuevo en casa.
Como era sapo, entró en una escuela de sapos para aprender cosas propias de sapos. Aprendió a croar con voz gruesa, a sacar la lengua para afuera para atrapar moscas distraídas. Y también a prendió a gozar del barro, fue un alumno bueno y aplicado. Cuanto más cosas de sapo aprendía más sapo se sentía.
Cuanto más aprendía a ser sapo más olvidaba que un día fue príncipe.
Mientras tanto, el sapo comenzaba a pasar por períodos de tristeza. El sentía que su tristeza era una indefinible nostalgia de una belleza olvidada. Y así cada tanto olvidaba la música del croar y del vacío de ese olvido surgía una canción.
“Desafinado” gritaban los maestros. “Te olvidaste de la lección” lo retaban sus profesores.
Mientras tanto una joven que se sentaba a la orilla de la laguna cantaba junto a él, en un dúo maravilloso…Y el sapo, sentado en el barro, desconfiaba. La música, las palabras, los sonidos comenzaron a provocar una metamorfosis en su cuerpo. Y el príncipe que yacía dentro del sapo, estaba a la espera de la palabra que lo haría emerger del hechizo. Y fue en el instante en que las palabras hicieron el amor con el cuerpo en que el hechizo fue finalmente quebrado. En este proceso mágico la joven cantante a través de sus palabras despertó el mundo adormecido que estaba dentro del sapo. (Historias para aprender de Rubem Alves)
La historia del príncipe que se convirtió en sapo es nuestra propia historia.
A lo largo de nuestras vidas y en diferentes momentos experimentamos esta realidad “sapal” olvidándonos del príncipe que habita en nuestro cuerpo y desconfiando de nuestras posibilidades. Nos obligamos a cantar la misma canción aunque desafinemos y sin respetar nuestra individualidad.
James Hillman en su colección de ensayos “Loose Ends” refiriéndose al desarrollo de la conciencia narrativa nos dice “Haber disfrutado de relatos de cualquier tipo durante la infancia, y me refiero a relatos orales, contados o leídos conduce a la persona al reconocimiento y a la familiaridad con la realidad legítima del relato per se… Los relatos son medios para encontrarse a sí mismo en acontecimientos que, de otro modo, tal vez no tendrían significado psicológico alguno”
Los cuentos se constituyen en agentes forjadores de significado y dadores de sentido que permiten remodelar nuestras experiencias cuando construimos percepciones diferentes de los mismos acontecimientos.
Leyendas folklóricas y parábolas religiosas incluyen respuestas posibles a los conflictos humanos dentro del marco de la esperanza.
También el estilo en que cada persona relata sus historias cotidianas revela cómo organiza su experiencia en relación a sus recuerdos, a sus vivencias presentes y sucesos futuros. La vinculación entre fantasía y realidad en el armado de estos relatos es una función vitalmente necesaria y posible a partir de la experiencia propia o ajena inserta en un contexto social.
Cuentos, leyendas, mitos y sueños indican de qué modo las mayores fantasías son nuevas combinaciones de elementos tomados de la realidad que son modificados y reelaborados
En el cuento relatado al comienzo, a partir de elementos cotidianos se construye de manera metafórica, una vía de acceso a nuestro interior en donde nuestro potencial permanece dormido como el príncipe del cuento que es despertado por la canción de las palabras mágicas.
(*) Cuqui Ríos es Licenciada en Psicología, socia fundadora y coordinadora del Departamento de Niñez, Adolescencia y Familia de AGBA
ENFOQUE GESTÁLTICO Edición 32 Verano 2006
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