| |
|
 |
Gurruchaga 1168 · Ciudad de Buenos Aires · Tel/Fax: (54-11) 4772-9865 |
| |
|
|
De amores, pareja, encuentros y otras cosas diferentes
Ricardo Klein
“Conocí ayer a alguien. Fue mágico y somos ya pareja. Es increíble”.
“Lo ví y supe que era el amor de mi vida”.
“La amé en ese encuentro”.
“El contacto que tuvimos fue maravilloso. Lástima lo desastroso de la relación. ¿Cómo puede ser?”
Y…
Y…
y…
(a llenar con la pluma de cada lector en sus múltiples historias).
Decía Baudrillard que “el problema de la realidad es que siempre coincide con la teoría que nos armamos de ella”. Lo que nos olvidamos es que es sólo una teoría, solamente “nuestra” realidad, entre todas las posibles existentes.
A partir de allí quiero compartir algunas ideas, bosquejos, trazos, -esos que arman una realidad posible- que pueda facilitar que cada cual esboce, pinte, matice, su propia tela referencial.
El amor es un sentimiento, por lo cual pasa o no pasa, se siente o no se siente. No es voluntario, ni conveniente, solamente a veces ocurre. Claro que hay condiciones para que ocurra. A la vez, las condiciones no son de laboratorio, por eso vale lo de Serrat: “Me gusta todo de ti, pero tú no.”
La pareja es una construcción. No se la puede buscar; se trata de hacerla. Y como par, dos, es imprescindible que sus productores sean dos. Puedo querer estar en pareja, como puedo querer vivir en una casa. En ambos casos tengo que hacerlo, que construirlo. La diferencia es que la casa puedo comprarla hecha, la pareja no. Es un trabajo artesanal intransferible.
La pasión es… diferente del amor. Igual que éste pasa o no pasa. Igual que éste no es voluntaria ni conveniente. Diferente de éste… ¿diferente de éste? Si, diferente de éste. Puedo amar sin sentir pasión, o sentir pasión sin amar. La pasión, al revés que el amor, no precisa conocer al otro. El amor es una relación de conocimiento mutuo. La pasión niega lo desagradable del otro… para mí. El amor lo acepta… pese a mí (o a costa de una negación).
El encuentro a veces ocurre, cuando dos sean quienes fueran y en la relación que fuese- entran en contacto, compartiendo aquí y ahora. Un encuentro es golondrina, por lo cual es a veces confundido con el verano. En esa confusión, cuando la golondrina se va, queda el frío gélido del invierno.
No desesperar, ya vendrán nuevas golondrinas…
Amor y pareja pueden ir o no juntos. Sentimiento, relación. Entrecruzamiento. No obligatoria unión. La amalgama entre ambas a veces no suelda. “Entonces no es amor” escucho una voz (infantil, producida por sucesivas introyecciones) suspirar-. “pues si fuera amor “verdadero”…” aceptaríamos las diferencias; y quizá éstas son de tal magnitud que la unión es imposible… pese al amor que nos tenemos. Rescatemos aquí la oración gestáltica, en la cual ni yo ni tú vinimos a satisfacer las expectativas del otro. Claro que, parafraseando la oración, “si nos encontramos si se encuentra el amor y la pareja- puede ser maravilloso, y si no … no tiene remedio”.
“Te amo como sos… eso sí, por favor, no me digas cómo sos”. Enamoramiento que reflejado en las ganas de amar y ser amado- es sólo un tenue reflejo de mis deseos, más que la imagen y la presencia de otro. Enamoramiento que por efectos de realidad, por estar en contacto con el otro que es, por efectos de poder diferenciar lo que quiero que sea de lo que es- puede devenir en amor.
-“¿Y cuál es la diferencia?”- pregunta soberbiamente un enamorado. “La diferencia es la diferencia” responde el amor, y aclara “la diferencia es poder reconocer y aceptar la diferencia; algo que el que está totalmente enamorado no puede. El amor implica conocimiento del otro; esa es la diferencia”.
El amor de la oración gestáltica. Escuché muchos comentarios acerca de la oración. De la fascinación al odio que producía, de lo terrible de su realidad a la sabiduría de su enseñanza. Lo que nunca escuché fue indiferencia. ¿Cómo ser indiferente a lo que dice?
no confluente, o sea, simplemente de amor, pues la confluencia -al negar al otro-, niega el amor hacia él.
“No vine a este mundo a cumplir tus expectativas”, lo cual implica que no haré cualquier cosa para ser querido por ti; reafirmo, yo soy yo.
“No viniste a este mundo a satisfacer mis expectativas”, es una aceptación de que no me completaré ni realizaré contigo; si podré estar contigo, si nuestras expectativas se entrelazan. Prefiero escribir entrelazan y no coinciden pues no son de coincidencia unívocas; pueden construir una danza conjunta entre ellas.
“Si nos encontramos puede ser maravilloso”, maravilla del encuentro, aquí, ahora, contigo.
“Y si no, no tiene remedio”, como dijo Serrat, es muy triste la verdad, lo que no tiene es remedio. Y no hay remedio, pues tampoco hay enfermedad, sólo desencuentro. Doloroso desencuentro para lo cual la farmacia no tiene remedio, y la vida sólo calmantes. En especial, el tiempo.
H Muda. H Silente. Allí donde las palabras callan y se inscriben en la piel, sin posibilidad de verbalizar, la vivencia sin posibilidad de conciencia, donde las teorías vuelan sin dar cuenta (hablando por ejemplo de lo real), donde los cuerpos danzan y la química crea efectos inexplicables, como la canción infantil “Con esta sí, con esta no”...
H Muda. H se muda, troca. Transforma. Encuentros que al dejar marca modifican a posteriori lo anterior, que tras ellos nada queda igual. H, h, …
…I , … I, ... I I... , I I … , I I …, entre tantos puntos suspensivos… en el encuentro entre dos… I I…, algo va ligando… I I…, I - I…, produciendo entre ellos…, I-I…, H…
Todas estas letras e ideas remiten a pensar el concepto de “parejidad”. Denomino parejidad al conjunto heterogéneo formado por la disposición, el deseo, las ideas y la conducta efectiva de una persona en torno a la relación de pareja.
Relación a la problemática de pareja.
Si bien tiene nexos con lo que se denomina la pareja interna no coincide con ésta, pues no remite sólo a lo interno, sino además a la relación que la persona establece en su contacto con el medio y a su posicionamiento efectivo no sólo ideico- en relación a la problemática de pareja.
Disposición es la actitud general de la persona hacia el estar/no estar en pareja, más allá de que esté o no emparejado.
El deseo, pues la pareja no es una necesidad (tomada la necesidad como propia de las vitales biológicas, más allá de que en algunas vivencias subjetivas sea considerada como tal)- remite a lo que está en juego para esa persona como motor, como movimiento vital en la relación de pareja, unida a su contracara polar, el miedo, el freno.
Las ideas refieren tanto al sistema ideológico-conceptual de la persona en referencia a la pareja, como así a sus introyectos.
Incluyo la conducta efectiva desarrollada por la persona respecto a la problemática de pareja pues ésta es el lugar y la forma en que todo lo anterior se manifiesta; sus contradicciones, sus incoherencias, sus resistencias, el interjuego de luces y sombras a trabajar.
Trabajar. Por que lo sepas o no, lo quieras o no- estar en pareja es un trabajo. Trabajo placentero o no. Trabajo forzado o no. Trabajo extra o no. Trabajo.
(*) Ricardo Klein es Lic. en Psicología, docente universitario y colaborador docente de la escuela de Especialización de AGBA.
ENFOQUE GESTÁLTICO Edición 33 Otoño 2007
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
|
|