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Bienvenidos, al Congreso
Reproducimos a continuación el discurso inaugural de la Presidenta del X Congreso Internacional
y III Latino de Gestalt, realizado en Villa Giardino, Córdoba, en Mayo de este año.
Marta Flischman Slemenson (*)
Me siento honrada de poder darles la bienvenida como Presidente del X Congreso Internacional de Psicoterapia Gestalt y III Latino. Y privilegiada porque hoy comparto este encuentro con compañeros de los años de formación previos al nacimiento de AGBA; con otros que acompañaron su desarrollo; y también con los que nos dieron -personalmente o a través de sus libros- conocimientos que afianzábamos en el intercambio con los alumnos de entonces. Muchos de los que hoy son directivos de AGBA presentes en este estrado.
Antes de referirme a la forma en que hemos encarado este Congreso les pido que me acompañen en un breve paseo por nuestra historia. Nos ayudará a pensar el marco socio-político y educacional sobre el que tejimos la trama que nos conectó primero con colegas chilenos y latinoamericanos (1) y hoy con los aquí presentes.
En los sesenta, en los Estados Unidos, cuando la sociedad se movía de lo represivo a lo expresivo la Gestalt alcanzaba un alto grado de popularidad (2); mientras que en la Argentina, la llegada de la Gestalt ocurría en la década del setenta y en un momento de cambio social de signo inverso, de lo expresivo a lo represivo.
Puede decirse que esta etapa expansiva en su faz formativa, se dio como consecuencia de los eventos que se produjeron en el país a fines de los 60 y alcanzaron su punto álgido a mediados de los 70.
Un holocausto cuyas huellas aún persisten, nos enfrentó a situaciones y dificultades urgentes y concretas y nos enlazó como personas y como terapeutas con tragedias familiares que requerían una atención urgente y distinta.
Hasta la década de los 50 la salud mental en Buenos Aires era atendida por médicos psiquiatras y comenzaba a difundirse un psicoanálisis muy formal, con cinco sesiones semanales de diván, que sólo estaba al alcance de los hijos de las clases media y alta, los mismos que tenían acceso a las carreras universitarias tradicionales.
Un cambio significativo en este estado de cosas fue el nombramiento del historiador José Luis Romero como Decano de la Universidad de Buenos Aires: una época reconocida como una edad de oro que duró entre 1956 y 1966, incluyó la creación de las llamadas “carreras nuevas” -Antropología, Ciencias de la Educación, Psicología, Sociología- y abrió un abanico de posibilidades para los nuevos egresados y sus clientes. En esa etapa nos formamos varios de los que luego seríamos fundadores de la Asociación Gestáltica de Buenos Aires.
Esta reforma terminó abruptamente con la dictadura de Juan Carlos Onganía cuya intervención anuló en la Universidad el gobierno ejercido por profesores, graduados y estudiantes; provocó la denominada “Noche de los bastones largos” por la violencia que ejerció la policía; la renuncia de más de 1300 profesores, el exilio de investigadores y docentes (3).
En esa época de toma de universidades y manifestaciones callejeras era inimaginable lo que sucedería después: 30.000 desaparecidos, casi una generación entera dolorosamente perdida para los suyos y también para el país (4).
Los muchos años de silencio obligatorio fueron interrumpidos, sin embargo, por voces acusadoras. Desde el teatro, Tato Pavlowsky, con su obra El Señor Galíndez (1970) que le valió el exilio, trata de la violencia incomprensible y ciega; Rodolfo Walsh, publicó en varios diarios su Carta abierta a los Militares, que lo llevó a la muerte (1977).
Cubriendo sus cabezas con pañuelos blancos y exhibiendo carteles con las fotos de sus hijos desaparecidos, las Madres de la Plaza de Mayo fueron las primeras en crear un recuerdo continuo. Un mojón en la realidad cotidiana que continuó luego con Abuelas de la Plaza de Mayo, Familiares de Desaparecidos e Hijos de los Desaparecidos.
En ese momento llegaron a Buenos Aires -de la mano de Marta Atienza quien estudió con ellos en Chile- Adriana Schnake y Francisco Huneeus que nos iniciaron en la Psicoterapia Gestalt.
Traían los primeros libros de Fritz Perls traducidos al castellano por la Editorial Cuatro Vientos (5); los leímos juntos, amorosamente, en los seminarios mensuales con que continuaron los primeros workshops en que los conocimos y, personalmente, tuve la sensación de reencontrarme con algo que comenzaba a olvidar: la libertad de ser yo misma.
El trabajo de Nana y Pancho nos deslumbró, pero lo más importante fue la creación de un ámbito donde se podía contar confiadamente lo que nos sucedía.
Durante el mismo período, Nana invitó por primera vez a Buenos Aires, a Claudio Naranjo que en un círculo muy reducido habló de Perls, de su relación con él y de la influencia que tuvo en su vida personal y profesional, la trágica muerte de su único hijo.
Volvería varias veces -primero para introducirnos al “eneagrama” y luego a lo que hoy conocemos como el SAT- pero siempre recordaré aquel primer encuentro.
Durante esa etapa sembraron las semillas de lo que sería AGBA: fueron esenciales en el momento en que la desconfianza volvía rígidas nuestras fronteras de contacto, nos permitieron intuir en la práctica porque nos presentaban a la Psicoterapia Gestalt como una cosmovisión, como una forma de concebir el mundo y de habitarlo. No recuerdo que se mencionase nominándolo el concepto de adaptación creativa, pero nos dieron un ejemplo dinámico de como actuarla.
Esa década de aprendizaje curativo-grupal -al comienzo más experiencial que teórico- conformó mis certezas, mi forma de incluirlas en mi realidad. El recuerdo aún me conmueve, e independientemente de fructíferos encuentros posteriores, es desde ese núcleo esencial que les agradezco Nana, Pancho, Claudio- su rol como Maestros y su presencia en este Congreso.
Intuyo que esa evocación estuvo presente en quienes compartimos aquellos años, cuando adoptamos la convivencia como la modalidad que caracteriza nuestra Escuela de Formación. Asimismo, la experiencia positiva acumulada con esa modalidad es la que nos hizo elegirla para este Congreso.
En 1976, un año pico de desapariciones, amenazas y emigraciones, visité frecuentemente San Pablo. Allí conocí a algunas personas cuyo compromiso comunitario me impactó.
Quisiera citar a dos de ellas cuyo recuerdo es sin duda familiar para el grupo importante de brasileros que nos acompaña: a la inolvidable Madre que dirigía entonces el Instituto Sedes Sapientiae quien me brindó su apoyo inteligente y el ejemplo de su libertad espiritual y a una mujer cálida y encantadora llamada Therese Tellegen.
Muchos años después, en un artículo escrito por Lilian Frazao (7) supe de su importancia entre los fundadores de la PG en Brasil. En el mismo artículo son citados como integrantes de esos grupos primeros, Jean Clark Juliano y Walter Ribeiro. Me da mucho placer tenerlos aquí a los tres.
Cada uno de los que nos asistieron en esa etapa inicial, nos mostraron como rescatar el goce coexistiendo con situaciones dolorosas: la recuperación de lo festivo, la celebración de eventos nimios en un grupo que tenía mucho de familia, con lo bueno y lo malo que tiene cualquier familia. Sin la existencia de lo que elijo llamar una mística fundacional, pienso que tan pocos no hubiésemos podido recorrer tanto camino. Esto fue muy importante en la faz que siguió.
En 1980 creamos la Asociación Gestáltica de Buenos Aires como una Fundación sin fines de lucro y entramos en una FAZ DE CONCRECIÓN que tuvo dos momentos: uno de crecimiento interno y el otro de apertura hacia el afuera.
Cito algunos hitos del primero que fue particularmente dinámico y se extendió hasta mediados del 95. Durante el mismo AGBA abrió su Escuela de Formación (1982), comenzó a publicar el Enfoque Gestalt (1995) creó el Servicio a la Comunidad (1988), las Áreas de Especialización dentro de la Institución, etc. En estos días podrán asistir a un muestreo de cómo funcionan varias de estas actividades.
Nuestra relación con otras Instituciones Gestálticas de la Argentina y del exterior siempre fueron cordiales, pero en 1995 comenzó a perfilarse claramente el segundo momento -de apertura hacia el fuera- que nos dio la confirmación más importante de lo hecho y lo por hacer.
En junio de 1995 organizamos en Buenos Aires el VI Congreso Internacional y I Nacional de Gestalt. Asistieron unas 600 personas entre las que había expositores invitados y panelistas de larga trayectoria, pero también representantes de las distintas camadas que habían salido de la Institución. Vimos claramente la necesidad de multiplicar redes sociales y generar diálogos fructíferos, comenzando por el nivel nacional pero enfatizando el latinoamericano.
Así, en julio de 1996 asistimos con Myriam Sas de Guiter al Primer Encuentro temático de Psicólogos del MERCOSUR que nos reunió en el Uruguay, y siguieron diversas presentaciones en el interior y en el exterior del país.
Convocamos al II Encuentro Nacional de Gestalt que tuve el honor de presidir en junio de 1999 y asistimos al Congreso Internacional que se realizó en Río de Janeiro en octubre del 2000.
Si en el 99 nuestro interés se centro en el mundo globalizado; en el 2000 tuvimos el primer indicio de algo diferente, quizás un primer vislumbre del título que hoy encabeza nuestro Congreso.
Invitada a participar de la Mesa de Apertura por su Presidenta, Sandra Salomao, les pedí a los coordinadores del Servicio de Asistencia a la Comunidad un informe sobre el mismo porque sabía que el área se estaba expandiendo con mucha rapidez. Leí en el racconto que me dieron, que por la demanda de sus integrantes, se había transformado de un lugar dónde nuestros graduados completaban su formación teórica con una ejercitación clínica supervisada, en una fuente de trabajo rentado para los más jóvenes. Una ideología distinta a los asumidos años de colaboración gratuita que prestamos los fundadores de la Institución pero que permitió la posibilidad de seguir creciendo y de conservar a las diferentes camadas de graduados como parte activa del entorno.
Pero además, el precedente nos introducía por un lado, a la crisis económica que atravesó a la Argentina en el año 2001 y, por el otro, a un fenómeno social nuevo con sus consecuencias: una CRISIS CRONIFICADA que necesitaba respuestas: porque si las catástrofes despiertan simpatía, las crisis cuando se cronifican provocan fastidio.
Llegamos así a la FAZ ACTUAL que continúa una expansión sostenida pese a las características diferentes. Sus concomitantes son la polarización de las clases sociales golpeadas con índices de miseria y de pobreza en la clase baja, la aniquilación de una clase media que junto con su status, perdió parte de los valores que predicaban a sus hijos que ahora descreen de ellos; los de enfermedad y suicidio y el deterioro educacional unido a la violencia que afectan a todo el espectro social.
No es casual que durante esta faz miembros de Agba creasen el grupo Phobos que atiende especialmente situaciones de pánico y el grupo Innodo que se ocupaba de violencia. Ambos encararon el tema y sus consecuencias en congresos locales y nacionales, como el realizado por nuestros colegas de la Asociación Gestáltica de Córdoba.
Tampoco es una coincidencia que el primer presidente de Agba elegido durante este período y la vicepresidente que lo acompaña -Ernesto y María Silvia me hizo esta observación- pertenecen a la camada de egresados más jóvenes que hayan ocupado estos cargos; fenómeno que es proporcionalmente cierto también en el resto de la Comisión Directiva.
Lo antedicho ilumina el propósito de la Comisión Científica cuando, al diseñar su metodología, se propuso un Congreso PLURAL donde:
estuviesen representados el mayor número posible de los pensamientos que coexisten en la Gestalt actual;
intercambiasen conocimientos y reflexiones personas con diferentes experiencias en madurez y tiempo de ejercicio profesional;
que asistiesen países con culturas disímiles que nos permitiesen comparar realidades.
Además se decidió romper con la tradición de fijar un temario, con el objetivo de investigar y respetar los intereses de los participantes.
Esto trajo, tal como esperábamos, un gran despliegue de temas y por el otro, cierta dispersión. Sobresalen en cantidad las ponencias de tipo clínico y los talleres que trabajan lo corporal y las polaridades, en detrimento de los referidos a los temas sociales y a los fundamentos filosóficos de la terapia Gestalt; asimismo varios trabajos destacan la apoyatura del trabajo terapéutico en temas conectados con lo religioso y espiritual.
Este Congreso formula la posibilidad de asistirnos en la articulación de proyectos más amplios colaborando con nuestra experiencia individual y grupal; compartiendo una conducta que se aplique a nuestro accionar cotidiano -a la manera de la apasionante propuesta de Philip Lichtenberg- o a la visión de una ética y una estética tal como las encara Jean Marie Robine; o a repensar la relación terapeuta paciente que, afirma Jean Marie Delacroix, arraiga y espiritualiza. En el armado de las mesas hecho exclusivamente por invitación; hay una gran cantidad de trabajos relacionados con infancia, niñez y familia que provienen en su gran mayoría de Brasil.
Pero también están las que contraponen diferentes modos de ver la Gestalt en la actualidad y su aplicación a la resolución de situaciones de complejidad crítica según, el relato de colegas de distintas procedencias. Las modalidades para estas últimas actividades son los simposios y las mesas de conversación: los primeros permiten varias miradas simultáneas sobre el mismo tema; las mesas de conversación proponen un intercambio previo entre profesionales de distintas tendencias cuyo objetivo es estimular el diálogo con los asistentes.
La metodología elegida tuvo que esperar el cierre de la recepción de trabajos para la organización final de la grilla lo que dificultó nuestra sugerencia de que existiese un diálogo previo al Congreso entre coordinadores y expositores.
Hemos llegado por fin al momento que esperamos desde hace dos años, con ilusiones y ansiedades, con encontronazos y reencuentros; en más de un sentido, todos viajamos muchos kilómetros para atravesar el último umbral.
Como una integrante más quiero decirles que tengo muchas preguntas y la alegría de saber que estamos todos reunidos para contestarlas. Y no sólo en los encuentros planificados, también en los informales: en el transcurso de una caminata, de una comida o frente a un café tomado en un momento de relajamiento.
Recuerdo que en la brillante ponencia que hizo en Querétaro, Selma Ciornai se preguntaba si nuestra teoría aún era de vanguardia (8); quisiera que desde el mismo lugar creativo nos podamos plantear en estos días si en un mundo cambiante y cada vez más complejo ¿tenemos certezas referidas al papel del terapeuta y a su accionar con grandes núcleos de población?, ¿estamos preparados para la magnitud de ciertos tipos de trabajo comunitario: los holocaustos que no cesan, el HIV que se extiende a los núcleos más desprotegidos de la población; la violencia creciente; el aumento incrementado de drogas protegido por núcleos de poder detrás de muros cada vez más inexpugnables; las catástrofes, no solo las naturales sino aquellas inducidas por el hombre y sus adelantos tecnológicos utilizados indiscriminadamente? Y también, como pensábamos hace muy poco con Jorge Genzone, ¿si deberíamos salir con más frecuencia a buscar el conflicto y la crisis en el lugar donde sucede?
Mientras les cuento esto, extraño a Gordon Wheeler que no pudo venir y estuvo en contacto permanente y me congratulo por la presencia de Wera Kampmann que pudo llegar.
Mi especial agradecimiento a Myriam Muñoz Polit quien presidió el Congreso anterior, por su generosa ayuda en estos dos años. A Carmen Vázquez Bandín, flamante presidenta de la Asociación Española, por su amistad y sentido del humor; a Marité Puga por sus eficaces y pragmática intervenciones. Y a todos los que no cité y conozco por estar aquí. A los que aún no conozco espero que tener la posibilidad hacerlo y de darles un abrazo personal. Gracias.
Córdoba, Villa Giardino, 24-27 de mayo del 2007.
Bibliografía:
(1) En una presentación hecha en 1997 en la Conferencia Internacional de la AAGT (Asociación para el avance de la Terapia Gestalt) Myriam Muñoz Polit, Selma Ciornai y yo fuimos invitadas a una mesa coordinada por Todd Burley para presentar sendos trabajos sobre nuestros respectivos países). Al año siguiente esos artículos fueron publicados por la Gestalt Review (volumen 2, nº 2).
(2) Melnick, J. (1997) Editorial, Gestalt Rev., 1:16-32
(3)Slemenson, M. (1970). Emigración de Científicos y Técnicos. Informe preparado para el Área de Investigación Social del Instituto Torcuato di Tella. Director Enrique Oteiza, Buenos Aires.
(4)-Izaguirre, I., et.al (1986-1977) El Genocidio en la Argentina: los Hechos y sus Circunstancias Sociales. Conicet. Universidad de Buenos Aires.
(5) En esos primeros workshops colaboró como terapeuta y nos relajó con su música Pancho, pero me importa destacar al editor; dos veces en mi vida profesional me topé con editores que contribuyeron fundamentalmente en la formación intelectual de mucha gente: Enrique Butelman, co-creador de la Editorial Paidós en la Universidad de Buenos Aires y Francisco Huneeus en mis primeros contactos con la Gestalt. En esta época en que la tecnología nos permite penetrar en las bibliotecas del mundo y la antropofagia de las multinacionales es difícil de superar, quisiera reivindicar el rol fundamental que ejercieron y ejercen aún los pequeños editores que sobreviven.
(6) Que sigue haciendo aportes invalorables desde la Formación del Departamento de Gestalt Terapia (en la década del 90) para la formación de profesionales gestálticos y la difusión de la Psicoterapia Gestalt.
(7) Meyer Frazao, L. (1995) A Gestalt Terapia. 25 anos depois. Ed. Agora, Págs. 11 a 23, Sao Paulo.
(8) Ciornai, S. (2005) Gestalt Terapia Hoje, Congreso Internacional de Gestalt Terapia, Querétaro, México.
ENFOQUE GESTÁLTICO Edición 34 Invierno 2007
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