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“Nosotros, que nos queremos tanto”
El Departamento de Pareja y Familia en el X Congreso Internacional y III Latino de Gestalt
Laura Miserendino y Alejandro Ballester (*)
El departamento de parejas y familia de Agba estuvo presente en el X Congreso Internacional de Gestalt en la Mesa de Conversación “Nosotros que nos queremos tanto”.
Del encuentro, que resultó amable y relajado, participaron los licenciados Mónica Nigro, quien coordinó la mesa, Nora Slikowicz y Alejandro Ballester, representando al departamento, y Graciela Benítez del Instituto Gestáltico de Córdoba, como invitada especial.
Más de cuarenta personas respondieron a la convocatoria, cuyo enfoque central fue el trabajo en terapia de parejas en consultorio y en el formato de laboratorio de fin de semana.
La conversación se inició al ritmo del bolero que le dio el título a la mesa: “nosotros que nos queremos tanto/ tener que separarnos/ no me preguntes más…/ no es falta de cariño/ te quiero con el alma…” y por ahí parecerían ir algunas de las claves del tema. Amor y comunicación, amor y falta de comunicación, y la intervención terapéutica como un intento de tender un puente posible entre diferentes tiempos, diferentes modos de expresión, diferentes necesidades, diferentes seres que se aferran a la ilusión de comprenderse sin mediación, sin palabras, sin esfuerzo, en nombre de aquello que llaman amor.
Abrió la mesa la licenciada Benítez, que con generosidad describió el desarrollo de los laboratorios para parejas. Luego siguió Alejandro Ballester, que hizo una síntesis del funcionamiento del departamento y presentó un esquema del modelo de abordaje utilizado para la terapia de parejas. A continuación, Nora Slikowicz dirigió una visualización para introducir a los presentes en el tema de la sexualidad, insoslayable a la hora de acompañar a las parejas en su derrotero.
En sus laboratorios de fin de semana, Graciela les pregunta a las parejas: ¿Cómo se comunican, cuánto se conocen y cómo se relacionan?; ¿Cuánto conocen de sus deseos y necesidades?; ¿Qué saben de su historia, cuánto de esta repiten y traen al presente?; ¿Cómo manejan el poder?; ¿Cuánto conocen de su contrato individual, y cómo construyen uno con la pareja?; ¿Qué saben de su sexualidad? El laboratorio les da la posibilidad de buscar las respuestas a estos interrogantes a través de trabajos grupales e individuales de cada pareja, investigando conductas y co-creando alternativas enriquecedoras, revisando y cuestionando sus formas de funcionamiento, y generando aprendizajes que permitan la comunicación y el contacto.
Alejandro Ballester, por su parte, enunció los objetivos del departamento, coordinado por Marta Slemenson y Mónica Nigro:
• Formación.
• Supervisión.
• Investigación.
• Asistencia.
• Difusión de la Terapia Gestáltica de parejas y familias.
También describió los criterios que orientan la praxis clínica:
“Miramos a la pareja como una totalidad, una Gestalt. Miramos al sistema y no a los individuos que lo componen. Hacemos foco en el campo que configuran las interacciones que se dan entre los miembros de la pareja y entre éstos y el o los terapeutas.
Estamos atentos a percibir la forma, la estética de esta Gestalt que se despliega delante de nosotros. Así, atendemos a la forma por encima de los contenidos, lo anecdótico.
Consideramos el contexto de la pareja como parte de su fondo: su historia, la relación con sus familias de origen, los hijos, la situación económica, habitacional, etc.
Ponemos el acento en lo que Zinker llama el “campo medio” (middle ground), aquello que la pareja hace bien, sus habilidades como sistema para resolver problemas y tomar decisiones, sus puntos de contacto. Este es el capital sobre el que puede crecer su empresa. Resaltamos aquellos aspectos del sistema que tienen pregnancia, aquello que hacen que les funciona, aunque a veces no se dan cuenta de ello.
Resaltamos los aspectos complementarios más que los conflictos. El conflicto remite a lo disfuncional, despierta resistencia, acentúa la desconfianza y conduce a la desesperanza. Mientras que la complementariedad remite a funcionalidad, a la idea de equipo, a la confianza en uno mismo y en el otro, y a la responsabilidad.
Observamos a la pareja con una mirada fenomenológica y existencial. Aceptamos a la pareja con su propia existencia: nos preguntamos cómo es la pareja y dejamos entre paréntesis nuestros prejuicios acerca de cómo creemos que debiera ser.
Estamos atentos a nuestros propios sentimientos, sensaciones y pensamientos durante el proceso. Trabajamos con nuestra resonancia. Estamos implicados en el proceso, presentes y participantes.
Siempre que sea posible, preferimos trabajar en co-terapia, en pareja terapéutica. Las ventajas: por un lado el trabajo se enriquece y potencia con la posibilidad de que los terapeutas alternen en figura y fondo; favorece un mayor equilibrio en el sistema pareja terapéutica pareja cliente; facilita el trabajo con los intentos de manipulación y alianzas perversas.
Evitamos la directividad, preferimos el uso de metáforas, imágenes y experimentos, como medio de facilitar el Darse Cuenta de la pareja e invitarlos a interesarse y responsabilizarse por su proceso.
Tenemos presente el modelo del Ciclo de la experiencia interactivo. Y el método de abordaje de Zinker y Nevis. Ponemos atención a la aparición de interrupciones en el fluir de la experiencia: las resistencias. Luego las apoyamos, entendiendo que son respuestas genuinas de supervivencia del sistema (teoría paradojal del cambio)”.
Asimismo, se refirió al trabajo asistencial y de supervisión de casos en el departamento, e hizo hincapié en los conceptos de co-visión, la supervisión como una terapia de terapeutas, y la importancia de la resonancia grupal en la supervisión. Al finalizar resaltó: “Al trabajar con parejas los recursos más importantes son el amor por lo que hacemos, la aceptación y la confianza, en ellos, en nosotros mismos y fundamentalmente en el proceso que creamos juntos”.
Nora Slikowicz demostró, con una visualización, lo evocativa, potente y estructural que es la sexualidad en una relación de pareja. Los sobreentendidos y malos entendidos de la conciencia popular pretenden que la sexualidad humana debería ser tan fácil y natural como uno más uno, y sin embargo…las parejas llegan al consultorio con angustia, desencuentro, silencio y desesperanza por aquella insoportable levedad del ser.
La sexología trata situaciones y síntomas “íntimos”, por lo que la primera tarea del sexólogo es propiciar el espacio de intimidad y la confianza indispensables para poder trabajar.
Nora ve a la pareja como un todo, como sistema, el síntoma es de la pareja aunque sea uno el portador: en la forma de vincularse está el nudo. En general la derivación es de terapeutas de parejas o individuales que mandan al paciente para trabajar su sexualidad, ya que reconocen a la sexología como una especialidad en si misma, que cuenta con recursos y metodología específicamente diseñada para tratar estos temas. Dice Nora: “frente a una pareja yo investigo el peso del portador, qué significa el síntoma para él y para la pareja, qué le pasa con la culpa, qué prejuicios tiene. Averiguo cuales son los prejuicios, los “deberías”, los supuestos, el poder y el conocimiento acerca de la sexualidad que cada uno tiene, y las creencias ideológicas, sociales y religiosas.”
Diferencia entre aquellas parejas que llegan por un problema sexual específico -por un mal aprendizaje o por falta de información sobre la sexualidad masculina y femenina-, y aquellas otras, donde la problemática sexual oculta un desencuentro vincular, y que no tiene que ver estrictamente con la sexualidad. Discriminando esto aclara donde esta parada esta pareja, es decir, si hay un problema vincular del que no se hacen cargo, o si les falta información sobre la sexualidad. Los prejuicios de los pacientes no son diferentes de aquellos que tienen los terapeutas: “A veces creemos que estamos ubicados en un lugar diferente que los pacientes y, sin embargo, muchos terapeutas no trabajan sobre su propia sexualidad. Encontrarse con la propia sexualidad es encontrarse con lugares muy privados, cargados de temores, pudores y exigencias En la educación judeo-cristiana que todos padecemos los valores morales y éticos son figura, por lo tanto nos movemos en el ámbito de la sexualidad con lo que está bien o está mal, lo que se debe y lo que no. Dependiendo de la familia en la que fuimos criados van a ser nuestros juicios de valor sobre lo que está bien y lo que no”.
Concluye Nora:“El placer es una instancia historicamente negada, por lo que reencontrarlo y recuperarlo es un largo camino. Yo creo que el disfrutar la sexualidad es un derecho adquirido en el preciso momento del nacimiento por el simple hecho de ser persona; en la medida que dos adultos acuerden es su derecho el disfrutar de ella como hayan acordado sin que nadie los juzgue.”
Se abrió el diálogo nuevamente a la importancia de la comunicación, y entre preguntas y aportes, los disertantes coincidieron en que la esencia de la terapia de parejas es la de ofrecer un espacio donde la pareja pueda volver a mirarse a los ojos y verse novedosamente, a decirse y a escucharse: un espacio para el reencuentro. Entonces, así como una música evoca a otra y un bolero entibia la pista de baile para el siguiente, los terapeutas deben afinar el oído, ofrecer una buena resonancia, acertar los tonos y atinar la melodía para seguir-al decir de Zinder- danzando con la pareja.
(*) Colaboración de Laura Miserendino, poeta y periodista egresada de la Escuela de Formación en Gestalt y de Alejandro Ballester, Lic. en Psicología y miembro del Depto. de Parejas y Familia
ENFOQUE GESTÁLTICO Edición 34 Invierno 2007
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